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Cofradía fundada en 1948 con sede canónica en la Parroquia de la Asunción





Cuando llegaron a un lugar llamado Getsemaní, dijo Jesús a sus discípulos:
- Sentaos aquí, mientras yo voy a orar.
Tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan. Comenzó a sentir pavor y angustia, y les dijó:
- Siento una tristeza mortal. Quedaos aquí y velad.
Y avanzado un poco más, se postró en tierra y suplicaba que, a ser posible, no tuviera que pasar por aquel trance. Decía:
- ¡Abba, Padre! Todo te es posible. Aparta de mí esta copa de amargura. Pero que no se haga como yo quiero, sino como quieres tú.
Volvió y los encontró dormidos. Y dijo a Pedro:
- Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar ni siquiera una hora? Velad y orad para que podáis hacer frente a la prueba: que el espíritu está bien dispuesto, pero la carne es debil.
Se alejó de nuevo y oró repitiendo lo mismo. Regresó y volvió a encontrarlos dormidos, pues sus ojos estaban cargados. Ellos no sabían qué responderle. Volvió por tercera vez y les dijó:
- ¿Todavía estáis durmiendo y descansando? ¡Basta ya! Ha llegado la hora. Mirad, el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos! ¡Vamos! Ya está aquí el que me va a entregar.
(Mc 14, 32-42)